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jueves, 2 de octubre de 2014

La mano que mece la cuna

Esos momentos que vivimos hoy se desvanecen, sin embargo quedarán en mi memoria hasta que esta decida borrar todo lo que pasamos. Ahora no me escuchas pero yo quiero recordarte.
Esa vez que te conocí y no lo sabía. Las veces que cuando me caía del columpio y tú lo intentabas, pero no podías correr para venir a ayudarme.
Esas veces que me empachabas a guisos y dulces.
Cuando venía a verte y me pedías que fueramos al bingo, y aunque no me hacía especial ilusión yo te acompañaba.
Hoy casi lo siento, tú te esforzaste y me llevaste cuando mis padres no estaban.
Yo como en una cuna y tú como la mano que me mecía y cuidaba de mi.
Hoy me dejas sola, en la última de tus lecciones, curiosamente con la que más voy a aprender.
Puede que no me acompañes aquí, pero sí allí.
Desde la primera vez que nos vimos me mecías y ahora que no estás me mecerás y cuidarás a lo lejos en la cuna de mi espíritu.
Adiós abuela.