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martes, 14 de octubre de 2014

Sábado 12 de la noche

-¿Sales ya o qué? Vamos a llegar tarde.
-Chico, ya bajo, no me agobies que llegaremos a tiempo.
-¡Más te vale!
_Dime qué te parece, María ¿te gusta?
_Lucía, ya te has probado más de 4 conjuntos y con todos estás muy bien. ¿Quieres hacer el favor de terminar para irnos hoy y no mañana?
_Vale, ya está. Un retoque más y nos vamos.
-Espero que venga hoy Lucía.
-¿Le vas a pedir salir o algo?
-Mmm bueno... no lo sé. No me pongas nervioso.
_María ¿crees que a Sergio le gustará?
_Espera un momento, no me digas que todo esto es por Sergio.
_Emm es posible.
_Chica, a ti no te hace falta todo este drama para gustarle, porque le encantas desde el primer día que te vio.
_Qué dices ¿enserio? Jura.
_Lo juro, mírate, si te has puesto roja y todo...
-¿Qué te parece este bar?
-A mí me da igual, solo quiero verla.
-Sergio, ya vale o qué. Deja de hablar de ella y ve a buscarla.
-¿Ir a buscarla, ahora?
-Ya no hace falta, ahí está.
_No es por nada, pero hay alguien que no para de mirarte.
_No me digas que es Sergio.
_Em puede.
_Venga María, no seas mala.
Príncipe azul. Princesa de cuento. Sábado. 12 en punto. Me giro y ahí le veo, no sé si es el destino o el qué. Su cara es ligeramente iluminada por uno de los focos, lo que me invita a caminar hacia él. Me mira, sonrie y se ruboriza. Yo tampoco puedo evitar hacer lo mismo. Ahora es él quien se acerca a mi. Bajo la luz, solos él y yo, le miro, me mira, sonrio, sonrie.
Tras una breve conversación basada en un hola, qué tal, bien y tú, bien. Volvemos a la situación inicial, pero esta vez a 1cm de su cara. Nuestros ojos se miran intensamente, sonrio, sonrie. El olor de su colonia me resulta irresistible. Sus ojos brillan, veo cada peca de su cara y puedo notar el calor que desprenden sus mejillas.
1 segundo en el que nuestras miradas parecen entenderse desatando toda su locura, nuestros labios a punto de tocarse y...